Una novela sobre la fragilidad, la memoria, y los lazos que se tejen incluso en el silencio y ante la valentía de afrontar la desaparición.
Dos puertas en un mismo rellano de un pequeño edifico en una ciudad
suiza. Una historia entre distancias, en principio insalvables.
Un
hombre y una mujer se van acercando el uno al otro poco a poco, mientras
un virus invisible e incontrolable se propaga por todo el planeta.
Sándor, un exiliado húngaro marcado por su educación en un país
comunista, trabaja sin tregua, viaja constantemente y se muestra poco
interesado en lo que le rodea, a pesar de la muerte que le va pisando
los talones. Su nueva vecina, en cambio, observa, escucha, se implica.
Mira con atención y escribe.
Es ella quien narra la historia de
este hombre que no quería morir. La historia de dos individuos que,
desde extremos opuestos del pasillo, sin intereses comunes, logran, de
forma inexplicable, construir un vínculo humano auténtico, sin apenas
tocarse, sin apenas hablarse: actuando.